Bienvenido 2017

Este nuevo año lo recibiré con la mochila liviana. Dejé atrás dolores, rencores, hipocresía. Decidí caminar etérea por la senda marcada, que la briza me arrastre, y con la levedad del cuerpo disfrutar lo que la vida me depare.

Mi mochila sólo carga mis amores, mis amistades sinceras, las de ayer, las de hoy y las de siempre, no hay lugar para la gente compleja que vive de su propio relato al que le van agregando cada vez más condimentos y luego te besan, un beso no deseado, un beso lleno de miserias.

Este nuevo año caminaré liviana, con la conciencia tranquila sabiendo que dí todo de mi y que si no fui correspondida no debo responsabilizarme por ello. Me encomendaré a Dios como todos los días y confiaré en él, porque sé que  sólo me enviará cargas que aunque pesen, podrán doblarme pero no romperme. Nunca me enviará pruebas que no pueda sortear. Es las historia de mi vida…saltar piedras y llegar fortalecida.

Este nuevo año lo recibiré con mis amores, suficiente para estar agradecida.

¡¡Bienvenido 2017!! brindo por que haya paz y salud, todo lo demás son consecuencias.-

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De madres y padres postizos

Algo que me caracterizó siempre durante el transcurrir de mi vida fue la búsqueda de la figura materna. Siempre he tenido “madres postizas”.

Desde muy pequeña, mi madre estaba tan ocupada en trabajar y en tratar de sobrevivir a su manera que yo sentía que no la tenía. Sentía su ausencia y en muchas situaciones no estaba Siempre de alguna manera se daba  o yo  elegía aquella persona que cubría ese espacio. De pequeñita fue una vecina, pero hubo bastantes mudanzas y debía adoptar nuevas figuras:  vecinas o personas muy cercanas pero nunca familiares.

Durante mi adolescencia mi mamá postiza vivía a mi lado, más que una madre la sentía una amiga y como se trataba de un matrimonio también lo adopté a él. Eran ellos a quienes podía recurrir cuándo algo necesitaba. Durante el transcurso de toda mi vida siempre que volví a mi pueblo fui a visitarlos, así que siguieron formando parte de todas las etapas de mi vida: el inicio de nuestro noviazgo cuando aún vivía en el pueblo,  y ya casada mis embarazos, la presencia de los niños que iban aumentando. Siempre… incondicionalmente…tenía que visitarlos. Fueron y son una parte de mi historia.

Hace unos días cuando volví le pedí a mí esposo que me tomara una fotografía con mis “padres postizos”, creo que nunca, nunca me había tomado una fotografía con ellos… no tengo memoria … para mí es la primera, pero quería guardarla porque ellos representaron ese papel que muchas veces estuvo sin cobertura. ¡Gracias Yiya y Víctor por estar para mi!

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