fotografía · Sentimientos

París

Ay París, París… París de mi adolescencia, con Yves Montand y Charles Aznavour.

París la de los sueños… la del amor con   Alain Delon

Recorrí tus calles, tus monumentos pero me trasladé a mis tiempos y…viviendo en Montmartre, mientras lo  caminaba  imaginaba los pintores de mis novelas y películas.

París, París…la de mis tiempos..mezclada con la actual.

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Compañeros Promoción 1970- Amigos de la vida.-

poema

Tu otro rostro

La sonrisa esquiva en tu cara bronceada.

Los ojos pícaros de un estudiar profundo.

El pelo revuelto de chico moderno.

Así te presentas tú.

La sonrisa plena afinando tus rasgos.

Los ojos pícaros de un dulce mirar.

Mis manos enredadas en tu pelo.

Así te conocí, yo…

Colgada de tu brazo pasee mi alegría de esa noche feliz.532331_553752201317346_265468599_n

Sentimientos

dolores sin tregua

Escuchar hablar a toda hora y en todos lados sobre violación y abuso me angustia tanto que siento que me están clavando un puñal en el pecho y lo remueven para que haga más daño.

Pueden haber pasado décadas pero el dolor y la angustia no se borran.

Creí haber sanado después de mucha terapia y de haberlo hablado con mi familia, pero cuán lejos está de ser cierto. La angustia no pasa y cada vez se la revive con el mismo miedo y la misma crueldad. En el fondo del alma sigo siendo aquella niña y  aquella adolescente a quien bastardearon.

En el fondo de mis ser sigo tan quebrada y anulada como entonces.

Señor solo pido paz!!

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Libro Reconociéndonos · poema · Sentimientos

Matías

Esa mirada triste y a la vez traviesa.
Ese rostro tan peculiar que te dejaron las marcas de la niñez, en la
lucha por ganar el espacio que tu hermano te negaba.
Esa fuerza interior y tenacidad
que te permite cumplir con lo que te propones.
Esa belleza interna que tratas de soslayar por timidez.
Dios te bendijo, hijo,
desde el mismo momento en que llegaste a esta tierra.
Dios envió un ángel que con sus alas
–invisibles pero seguras–, te empujó a la vida.
Luchaste, sobreviviste.
Y seguís peleando porque cada obstáculo
te permite medir tus fuerzas.
¿Qué más podemos pedir?

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