
Modelando: Plantas contra Zombis

Cuentos, Poemas, Sentimientos , Genealogía

Dieciocho años atrás, con motivo del día del Periodista, escribí algo para mi hijo que iniciaba esa carrera. Hoy, dieciocho años después, solo puedo decir: «Orgullosa de ti Pablo»
Palabras para un hijo
«Hay una profesión muy simple y muy bella, cuándo se la ejerce con humildad y entrega personal.
Una profesión que descubre el dolor y la felicidad, la pobreza y la riqueza, la ética y la inmoralidad, la educación y la barbarie.
Una profesión tan vieja como el mundo, solo que ha ido cambiando de nombre.
Esa profesión es el Periodismo y en vos…está ejercerla, de la mejor manera, brindando igual espacio sin preferencias, a todas aquellas cosas que merecen destacarse.
Un buen Periodista, no se hace, nace y crece cultivándose, no solo intelectualmente sino moral y espiritualmente, de vos depende llegar a serlo…»
FELIZ DÍA.-
Poupée -07/06/2000-
Sí, me persigues en sueños y no me dejas descansar.
Si tan solo te dejaras ver y por un momento abrazar
llenarías este vacío que dejaste en mí.

Los años pasan rápidamente, deja de vivir su vida para vivirla a través de los hijos, deja de verse a sí misma para mirar a través de ellos.
El día a día, la sumatoria de sus tensiones vuelven para saldar sus cuentas y esta vez es más profunda pasa a ser la hija de sus hijos y su marido. Pierde el control de su mundo y desde su postración sólo sabe pedir socorro. Cae en un pozo tan profundo que vuelve a su isla donde se encuentra sola e incomprendida, aterrorizada, teme enfrentar al mundo y se cobija en su cuarto como único lugar seguro.
Cómo explicar que mirar una película le produce tal terror que cree morir. Cómo explicar que se siente atacada por la gente que debe atender en su trabajo. Cómo explicar que no puede ingresar a un negocio porque siente un miedo de muerte, su corazón late desbocado y cree desmayarse, ve los rostros tras una neblina y a veces ni los reconoce. Cómo explicar el sufrimiento que esto le causa cuando su familia y compañeros ya se han cansado de soportar la situación.
Fue un período penoso donde toda la familia enfermó y aprendió a vivir sin ella, ya no la necesitaban, la rutina continuaba y pasó a ser una carga difícil de sobrellevar.
Los que lo viven de afuera nunca podrán comprender el dolor y la soledad que se padece. Después de recorrer consultorios le diagnosticaron ansiedad generalizada, para quien no la sufre es incomprensible y los miran con desconfianza.
Esa lucha con la enfermedad y con la incomprensión es desgastante por ambos lados. El enfermo lucha por sobrevivir y los otros desean que termine de una vez por todas. No todo concluye con aprender a manejar la situación y medicarse, allí
comienza la parte más difícil porque se vuelve al mundo real y se comprende que la vida continuó, que pasaron muchas cosas de las que no se enteraron y que el entorno se acostumbro a vivir sin ellos.
Cómo hacerles entender que están de vuelta, con todas sus facultades normales y pueden ser tan responsables o más que antes. No es fácil, esa isla protectora se transforma en una cárcel.
A partir de allí viene la alternativa de reclamar el lugar perdido, que es un trabajo diario, o mirar por la ventana como lo hacía de niña. A veces una ausencia no buscada puede transformarse en un castigo injusto, no perdonan el tiempo pasado, no confían en esta nueva persona.
Y cuando llega a este punto se da cuenta que la vida le pasó por encima, que sus padres ya no están, que el ciclo de su trabajo ya termina, que sus hijos se independizaron y formaron sus familias, que en su matrimonio los silencios son más largos que las palabras y sólo le queda escribir para llenar el vacío de una casa muy grande que en ocasiones se llena con el bullicio de los nietos.
Todo vuelve al principio: “… hay cosas que no se dicen, no se cuentan, se sobrellevan muy escondidas en el interior de uno mismo”.

Es un banco de piedra bello, pero no único.
Es un banco de piedra único para mí, mis sentimientos, mis recuerdos.
Perteneció a mi padre y antes de ello a los suyos. Mi padre aprendió a caminar sujeto a su rugosa superficie y yo aprendí a jugar trepada a él.
Por años se lo pedí de regalo y su respuesta fue siempre negativa.
Pero llegaron sus últimos días y ese niño grande en que se había convertido. Más generoso de lo que había sido en toda su vida, me preguntaba todos los días que necesitaba y con su mente perdida podía satisfacer cualquiera de mis deseos, desde dinero,que por supuesto no tenía, que con su mano temblorosa me indicaba que sacara de su pantalón colgado de la puerta del ropero. Hacía mucho que no se levantaba de la cama así que ese pantalón era una imagen guardada en su mente ensombrecida.
Un día de esos en que su lucidez volvía y aún me reconocía le pedí el banco y me contestó que lo podía llevar cuando quisiera. Fue parte de su legado, de las pocas cosas materiales que guardo de él.
Una imagen que acompaña mis días.

Anoche te vi rozando el firmamento, estrella fugaz.
Fugaz como cada momento de la vida.
Fugaz como el dolor y la alegría.
Fugaz como la risa al viento.
Ayer te sentí, sentí tu aroma en la brisa de la mañana.
Te percibí tras la neblina de la tarde.
Eras una sombra, que rauda, se perdió en la nada.
Mayo 2001

Cuentos, Poemas, Sentimientos , Genealogía
-Memorias de una Princesa-
Esta página tiene como propósito, constituir un archivo histórico de carácter digital, salvaguardando mediante una base de datos la mayor cantidad de fuentes documentales vinculadas a nuestro pasado.
Blog de Viajes y Pequeñas Historias. Recuerdos viajeros, experiencias, consejos, fotografías, ilustraciones
CON LOS HILOS INVISIBLES DEL ALMA
Escribo para sanar el corazón.
Blog literario
Sí, pero cada vez más gente me llama de usted
Literatura, Teatro, Poesía y Viajes
Pequeñas historias
Este es el blog de Chelo Puente, donde descubrirás algo sobre mí a través de las palabras escritas y leídas.
Un lugar de cuentos, imágenes y sentimientos.
Una vida con un propósito que cumplir...
Una visión sobre el complejo y apasionante mundo de la cerámica