Cuando eligieron tu nombre no presintieron tu personalidad
Madre, como te habrás sentido cuando te llamaban Paz María?
Imagino que tu rebeldía ya se forjaría de muy pequeña.
Nada tan lejos de la paz…
Tu espíritu inquieto, peleándole a la vida cada centímetro.
No importaba que tuvieras razón.
Razón suficiente que lo creyeras así.
Nos unía un lazo muy fuerte.
No el de madre-hija
No el de amistad.
Compartir, era una lucha constante.
Éramos lo opuesto, pero en lo más profundo sabíamos que sólo la muerte nos separaría.
En toda una vida no pudiste decirme que me querías.
Demostrarme cariño,
no era tu estilo… no para conmigo.
Yo era, tu propiedad, la persona con quien más peleabas pero a quien siempre acudías.
Un día sin previo aviso se acercó tu final.
Y compartimos todo, el sufrimiento y la alegría, historias de tu vida que yo no conocía.
Fue una despedida larga porque hasta en ese momento le peleaste a la muerte.
Fue entonces cuando más cerca te sentí.
No permitías nada que yo no autorizara.
Y derrumbaste el muro que habías levantado por más de 50 años
para decirme que me querías…!
Tu nombre tuvo sentido por primera vez, te fuiste en Paz.
Y me dejaste desamparada, por que con vos se fue mi memoria.
Que descanses en paz “Abuela Pacita” dicen tus biznietos,
apoyando sus manitas sobre tu lápida.
Estamos en Paz, Madre y seguiremos unidas, como siempre.
septiembre 2008