Sentimientos

Doña Elena Saquer de Puente

Doña Elena Saquer de Puente, para muchos una institución de General San Martín, para mi…significa otra cosa. Ella fue alumna de mi madre en el Colegio «Ntra. Sra de Itatí» de Resistencia. Cuándo unos años después nos mudamos a San Martín fue la amiga que la recibió con los brazos abiertos, que la hizo no sentirse tan sola en un lugar desconocido. Fue su amiga de toda la vida, con los vaivenes que esta puede tener, con las discusiones y reencuentros, con los abrazos y las disputas. Amigas…hasta el momento en que mi madre partió. Fueron muchísimos años.

Para mi, Elena viene a ser como una tía, una tía a la que respetaba por que también la tuve de Jefa de Preceptores en el secundario, y para ella, allí no había familia, yo era una más y en muchas ocasiones sentí el peso del reglamento.

Haberla visitado después de tantos años y verla tan bien, tan lúcida, tan entera, fue como volver a recuperar la memoria de mi madre,y  sumado a ello  también   parte de la memoria de mi tía Estela Quattrochio.

Elena… a quien nunca pude llamar tía, salvo ahora que me surgió naturalmente.Es la persona que me puede contar historias desconocidas de mi familia y otras que conozco a través de la visión de la niña que fui, que siempre tiene un tinte diferente.

Elena… la de sus ochenta y largos años, que sigue tan activa, ocupada con el teléfono, el celular, llamadas y agendas, organizando cosas… es parte de mi infancia, de mi adolescencia, de mi juventud y también de mi madurez. Siempre estuvo allí, como esas hermanas de nuestros  padres a quien quizás no vemos mucho pero sabemos que están y que podemos volver a ellos en cualquier momento, que nos escucharán y que se harán oír.. ¡oh sí! ¡se harán oír! Contarán todo lo que han tenido guardado durante tantos años, con ciertos retoques por supuesto, cada uno le pone el acento en aquello que más quiere o más le disgusta.

De muchas maneras ella es parte de mi memoria, parte de la memoria que perdí con la partida de mi madre.

elena y mamá.-

Sentimientos

De madres y padres postizos

Algo que me caracterizó siempre durante el transcurrir de mi vida fue la búsqueda de la figura materna. Siempre he tenido «madres postizas».

Desde muy pequeña, mi madre estaba tan ocupada en trabajar y en tratar de sobrevivir a su manera que yo sentía que no la tenía. Sentía su ausencia y en muchas situaciones no estaba Siempre de alguna manera se daba  o yo  elegía aquella persona que cubría ese espacio. De pequeñita fue una vecina, pero hubo bastantes mudanzas y debía adoptar nuevas figuras:  vecinas o personas muy cercanas pero nunca familiares.

Durante mi adolescencia mi mamá postiza vivía a mi lado, más que una madre la sentía una amiga y como se trataba de un matrimonio también lo adopté a él. Eran ellos a quienes podía recurrir cuándo algo necesitaba. Durante el transcurso de toda mi vida siempre que volví a mi pueblo fui a visitarlos, así que siguieron formando parte de todas las etapas de mi vida: el inicio de nuestro noviazgo cuando aún vivía en el pueblo,  y ya casada mis embarazos, la presencia de los niños que iban aumentando. Siempre… incondicionalmente…tenía que visitarlos. Fueron y son una parte de mi historia.

Hace unos días cuando volví le pedí a mí esposo que me tomara una fotografía con mis «padres postizos», creo que nunca, nunca me había tomado una fotografía con ellos… no tengo memoria … para mí es la primera, pero quería guardarla porque ellos representaron ese papel que muchas veces estuvo sin cobertura. ¡Gracias Yiya y Víctor por estar para mi!

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