cuento

Caos en la oficina

-Es Juan, el hombre que reparte la correspondencia, enloqueció y cree que lo están acosando.

El desorden lo cubre todo, la gente corre desesperada mientras unos yacen en el suelo. El caos es tan grande que solo piensan en salvarse.

Desde mí puesto de observador miro como en una película lo que está sucediendo a mí alrededor. No puede ser Juan quien haya sacado el arma y disparado a mansalva. Lo veo a diario, recorre las oficinas repartiendo la correspondencia, es un hombre tranquilo, que para cada uno de los empleados tiene una palabra amable.

Hoy vino desquiciado,  nos miró con desconfianza, y se sentía perseguido y gritaba frases incoherentes. Solo entendí  que se dirigió al gerente diciendo:

-¿Me ha estado observando? -inquirió con una mirada rencorosa dibujada en su cadavérico rostro.

 El gerente es un hombre que no acostumbra mentir.

-Confieso -dijo- que he observado su comportamiento y que ha despertado mi interés y curiosidad en el más alto grado.

El hombre sacó un revolver  que tenía oculto en el pecho, giró sobre si mismo y comenzaron los balazos.

-Es Juan, el hombre que reparte la correspondencia, enloqueció y cree que lo están acosando –me repito para que no me queden dudas.

Veo algunos compañeros tirados en el piso con graves heridas, otros escondidos tras los escritorios. ¿Yo?, estoy aquí detrás de él, oculto pues me molestaría mucho que me acosaran con preguntas; afortunadamente Juan no me ha visto. Las sirenas se escuchan muy cerca, los gritos continúan y yo sigo diciéndome, no vaya a quedar alguna duda:

-Es Juan, el hombre suave y cordial que todas las mañanas me da la correspondencia.

gustave courbet-le-désespéré

poema

Poema XXVIII

Mañana cuando despiertes amiga,

de la sonrisa fresca y la carita hermosa,

pensaré en ti.

Tejeré tus sueños de un hogar futuro,

en este individual de cuadrillé.

Mi amiga la luna prometió acariciar,

con sus dedos de plata tus rubios cabellos,

mientras tú sueñas con el hombre

a quien has entregado tu amor.

Mañana,

el almanaque habrá borrado otro día.

Mañana,

habrás olvidado el ayer.

No pienses, amiga…

El ayer, en ayer quedó.

-christian-schloe-

Sentimientos

Te extraño…

 Experimentar la pérdida de un ser querido es muy doloroso. Hay dos formas de transitar el camino. Cuando la sentimos directamente nosotros y cuando nos trasciende a través de un hijo.

 La pérdida de nuestros padres por ejemplo nos arranca de cuajo el corazón y podemos abandonarnos al dolor, caer cuanto sea necesario, ausentarnos por el tiempo necesario, no existir y volver lentamente. Pero cuando la pérdida nos trasciende a través de un hijo, ese tiempo no existe…el dolor debemos llevarlo en silencio, no tenemos tiempo para llorar, primero está nuestro hijo a quien debemos acompañar en este camino. El dolor que sentimos es muy profundo pero no podemos permitir que nos inmovilice.

 Así transcurrió este año, fue una experiencia única, te tuve día a día, con el dolor de mi hijo, de los nietos, en las anécdotas, en las risas. Me costó mucho llorarte, debía ser fuerte…ser el hombro en que se apoye Pablo para no derrumbarse, mirarte a través de él y los nietos, continuar sus vidas. Es un camino duro y lo hice lo mejor que pude, porque nadie nos enseña cómo actuar en estas circunstancias, surge instintivamente y como siempre aprendemos de nuestros errores.

 Hoy se cumple un año desde que Dios decidió llevarte y creo que no te lloré lo suficiente, no hubo ninguna posibilidad de que me abandonara al dolor. Te fuiste luchando, a pesar de lo inesperado de tu partida, el último domingo compartido dijiste que sólo pedías un año más de vida, que ya sentías cumplida tu existencia. Cuando pregunté por tus hijos tu respuesta fue clara “para eso están ustedes…los abuelos” y nada hacía presagiar lo que ocurriría salvo ese profundo presentimiento de pérdida que yo sentía y que  lo interpreté erróneamente mientras hablaba del tema con vos, que hacías de mi confidente.

 Gracias por los años compartidos, por los nietos que me diste y por acompañarme cada día de este año que pasó. ¡¡Te extraño Mosa!!

pensamientos

Como decirte…

Como decirte que la luna no es tan blanca ni el cielo tan azul como lo ves. Que las personas no son blanco y negro… todas estamos llenas de grises.

Que los besos de mamá no se comparan con los de nadie, que podemos estar resentidos, podemos pasar por malos momentos, que quizás nuestra relación con mamá ya no es la de antes, quizás ella ya no este aquí…

Pero los besos de mamá siguen siendo los besos de mamá. Los besos de mamá siguen siendo únicos…