poema

Gestación

Con cada mirada, con cada beso,
poder acariciarte.

Con cada rayo, con cada luna,
acunarte aún más.

Guardarte en mi vientre durante nueve lunas,
para poderte formar.

Dejar que salgas al mundo a reír y llorar.

Formarte, hombre entre hombres.

Todo eso y aún más. Hijo mío, te quiero dar…

Lelia Di Nubila- libro Reconociéndonos

poema

Si supiera…

Si supiera escribir…
Escribiría la historia más triste de mi vida.
Si supiera cantar…
Cantaría la historia más triste de mi vida.
Sería como exorcizar mis demonios.
Librarme de ellos y vivir…
Vivir plenamente…

Pero si me preguntaras,
¿qué cosas no haría si volviera a nacer..?
No lo sé, repetiría mis pasos,
repetiría mis errores.
¿Por qué?
Porque creo en el destino y en la sabiduría de Dios.

*Libro «Reconociéndonos»

poema

Primer amor

Primer amor…
De ilusiones viejas,
y realidades nuevas.
Aquél,
al que se lo tragó el tiempo
y el destino lo ha devuelto.
Dime por cuanto tiempo piensas quedar aquí.
¿No volarás mañana?
¿No correrás al fin?
Dime si tu vuelta es duradera.
¿Acaso hoy..?
¿Acaso siempre..?
¿Acaso nunca volverás a partir..?

* libro «Reconociéndonos»

poema

Penumbras

La noche lo cubre todo.
La noche está dentro de mí con sus sombras,
parecen reírse de mi miedo a la soledad, al olvido.

La noche me grita que nadie me recuerda,
que todo está olvidado;
que siempre me encontrará sola,
tan sola como hasta ahora.

Tengo miedo.
Tengo miedo a la noche, a las sombras,
a todo aquello que tenga sabor a soledad.
Quisiera dormir, dormir para siempre,
cerrar los ojos y no despertar jamás.

Tengo miedo, la traición me acecha
lastimándome en lo que más quiero,
burlándose de mi ingenuidad.

No, no te alejes… tengo miedo,
las noches son largas, la traición acecha.
Tómame la mano, quédate conmigo
sólo por un rato…
“cerraré los ojos para no despertar jamás”.

Lelia Di Nubila- libro»Reconociéndonos»

poema

Amor…

Escucha,
quisiera confesarte algo.

Una pequeña treta
para sentirme a tu lado.

¿Ves aquélla estrella… la más brillante y hermosa?
Por las noches imagino ser ella, pudiéndote observar.
Y aquélla nube rosada del suave amanecer…
Y el rayo de sol que indiscretamente te despierta…

La fina lluvia otoñal que acaricia tu rostro…
Esa brisa tibia de las tardes soleadas…

Mañana te espero…
En ese gran sol que anuncia un buen día,
o quizá… sobre aquel nubarrón de la próxima tormenta.
¡Hasta mañana..!

Lelia Di Nubila -libro «Reconociéndonos»