poema

El ángel que me guarda

El otro día un ángel me sopló al oído,
fue un suspiro.
Sólo un leve suspiro.
El otro día un ángel me dio un abrazo.
Fue apenas un roce.
El otro día un ángel me dijo: “No estás sola…”
Y con sus cálidas alas
abrazó mi cuerpo tembloroso
para que sintiera su presencia.
Un suspiro, un roce y su presencia en la nada
sólo eso, todo eso,
para saber que Él… mi ángel, está conmigo.

Lelia Di Nubila -libro Reconociéndonos

poema

Poema para ti

Ayer me vestí de rosas

Para perfumar el aire que te rodea.

Ayer me vestí de vientos

para soplarte al oído cuanto te quiero.

Ayer me vestí de nubes

para cubrirte de las inclemencias del sol.

Cuántas veces me visto de silencios

para penetrar tus pensamientos?, mas tú,

qué esperas?, para decirme que me quieres?

Lelia Di Nubila-libro Reconociéndonos

poema

Tu signo

Esa figura inquieta que recorre la casa,
como si el apuro del siglo
se posara en sus espaldas.
El temperamento avasallante.
Sin perdonar errores,
ganando y perdiendo amigos cada día.
Acuario, te pinta madre, explosiva y ardiente,
luchando por darlo todo, sin perder nada.
Luchando a costa del mundo.
Siempre en crisis.
Siempre en la batalla.

Lelia Di Nubila  -libro «Reconociéndonos»

poema

Plegarias

Quisiera que el mundo parara en este instante.
Quisiera que todo se volviera quietud.
Quisiera que el último “te amo” sincero vibrara en el aire.
Ahora que no estas tú.
Quisiera vibrar con el último beso.
Quisiera tus manos, llenas de caricias gustar.
Quisiera que el mañana fuera un regreso.
Ahora que tú no estás…
Quisiera tras el velo de mis lágrimas,
ver tu sonrisa brillar.
Quisiera sobre mis débiles hombros,
el peso de tu brazo soportar.
Quisiera que el ayer se transformara en hoy.
Ahora que tú no estás…

Lelia Di Nubila – libro «Reconociéndonos»

poema

Tu mano en mi espalda

Tu mano en mi espalda,
es la más dulce y suave
que posarse pudiera…
Tu mano en mi espalda
es ave y es volcán.
Tu mano en mi espalda
es caricia y es fuego…
Es fuerza… Es empuje…
Es esperanza… Es futuro…
Es vida…
Gracias, Dios mío
por apoyar… tu mano en mi espalda
todos los días.

Lelia Di Nubila-libro Reconociéndonos