Con sus cuatro años Mateo transcurre como todo artista por un período repetitivo de una misma imagen. Si bien sus dibujos son muy coloridos lo llamo «Período azul» porque está dedicado a plasmar arco iris, soles, lunas y estrellas.
Etiqueta: vida
Los hijos que Dios me dio
¿Cuántos hijos tenemos en la vida?
Los que concebimos y aquellos otros,
los hijos del corazón.
¿Cuántos hijos tengo en mi vida?
Muchos, muchos…
He pasado por la vida buscando amor,
amor de madre, amor de pareja, amor de hijos, amor…
He buscado hijos, los que concebí por amor
y aquellos otros que me regaló la vida, los del corazón.
¿Cuántos hijos tengo?
Muchos, muchos…
Siento la necesidad de proteger a todos.
Siento que me crecen alas, alas para abrazar.

Modelando: Plantas contra Zombis

Recuerdos
Dieciocho años atrás, con motivo del día del Periodista, escribí algo para mi hijo que iniciaba esa carrera. Hoy, dieciocho años después, solo puedo decir: «Orgullosa de ti Pablo»
Palabras para un hijo
«Hay una profesión muy simple y muy bella, cuándo se la ejerce con humildad y entrega personal.
Una profesión que descubre el dolor y la felicidad, la pobreza y la riqueza, la ética y la inmoralidad, la educación y la barbarie.
Una profesión tan vieja como el mundo, solo que ha ido cambiando de nombre.
Esa profesión es el Periodismo y en vos…está ejercerla, de la mejor manera, brindando igual espacio sin preferencias, a todas aquellas cosas que merecen destacarse.
Un buen Periodista, no se hace, nace y crece cultivándose, no solo intelectualmente sino moral y espiritualmente, de vos depende llegar a serlo…»
FELIZ DÍA.-
Poupée -07/06/2000-
Sueños
Sí, me persigues en sueños y no me dejas descansar.
Si tan solo te dejaras ver y por un momento abrazar
llenarías este vacío que dejaste en mí.

Palabras Ausentes- Cap. X- Madurez
Los años pasan rápidamente, deja de vivir su vida para vivirla a través de los hijos, deja de verse a sí misma para mirar a través de ellos.
El día a día, la sumatoria de sus tensiones vuelven para saldar sus cuentas y esta vez es más profunda pasa a ser la hija de sus hijos y su marido. Pierde el control de su mundo y desde su postración sólo sabe pedir socorro. Cae en un pozo tan profundo que vuelve a su isla donde se encuentra sola e incomprendida, aterrorizada, teme enfrentar al mundo y se cobija en su cuarto como único lugar seguro.
Cómo explicar que mirar una película le produce tal terror que cree morir. Cómo explicar que se siente atacada por la gente que debe atender en su trabajo. Cómo explicar que no puede ingresar a un negocio porque siente un miedo de muerte, su corazón late desbocado y cree desmayarse, ve los rostros tras una neblina y a veces ni los reconoce. Cómo explicar el sufrimiento que esto le causa cuando su familia y compañeros ya se han cansado de soportar la situación.
Fue un período penoso donde toda la familia enfermó y aprendió a vivir sin ella, ya no la necesitaban, la rutina continuaba y pasó a ser una carga difícil de sobrellevar.
Los que lo viven de afuera nunca podrán comprender el dolor y la soledad que se padece. Después de recorrer consultorios le diagnosticaron ansiedad generalizada, para quien no la sufre es incomprensible y los miran con desconfianza.
Esa lucha con la enfermedad y con la incomprensión es desgastante por ambos lados. El enfermo lucha por sobrevivir y los otros desean que termine de una vez por todas. No todo concluye con aprender a manejar la situación y medicarse, allí
comienza la parte más difícil porque se vuelve al mundo real y se comprende que la vida continuó, que pasaron muchas cosas de las que no se enteraron y que el entorno se acostumbro a vivir sin ellos.
Cómo hacerles entender que están de vuelta, con todas sus facultades normales y pueden ser tan responsables o más que antes. No es fácil, esa isla protectora se transforma en una cárcel.
A partir de allí viene la alternativa de reclamar el lugar perdido, que es un trabajo diario, o mirar por la ventana como lo hacía de niña. A veces una ausencia no buscada puede transformarse en un castigo injusto, no perdonan el tiempo pasado, no confían en esta nueva persona.
Y cuando llega a este punto se da cuenta que la vida le pasó por encima, que sus padres ya no están, que el ciclo de su trabajo ya termina, que sus hijos se independizaron y formaron sus familias, que en su matrimonio los silencios son más largos que las palabras y sólo le queda escribir para llenar el vacío de una casa muy grande que en ocasiones se llena con el bullicio de los nietos.
Todo vuelve al principio: “… hay cosas que no se dicen, no se cuentan, se sobrellevan muy escondidas en el interior de uno mismo”.
