cuento

Remembranzas

¿En qué pienso? ¿Me preguntas en qué pienso?

A mi edad rememoro el pasado. Evoco aquel arbolado parque que nos regalaba un pulmón de libertad. Pienso en Daniela. La veo tumbada sobre el césped, con un dejo de inocencia en su postura, con una mano sosteniéndose la cabeza, mientras que con la otra volvía las páginas del libro que estaba leyendo. Ella vivía la plenitud de la adolescencia, abierta a experiencias nuevas, y la lectura la llevaba por los senderos de los sueños, sueños que deseaba transitar.

Cómo me hubiera gustado cuando tenía sus años disfrutar del lugar tal lo hacía ella.

En ese momento me contentaba con ver pasar a la gente por los senderos y me entretenía la risa de los niños persiguiendo algún globo que había escapado de sus manitas.

Entonces me complacía observar a Daniela y a Esteban.

Esteban… tan joven, tan puro, todavía no había aprendido a disimular sus sentimientos; apuesto, miraba con embeleso el paisaje que se le presentaba. Sus ojos eran dos ventanas abiertas al mundo que lo maravillaba. No podía esconder la admiración que le despertaba Daniela. Sólo la acariciaba con la mirada.

¿En qué pienso? ¿Me preguntas en qué pienso?

Pienso en los años que pasaron. Hoy vi a Esteban, todo un hombre ya, reservado, su mirada perdida rozaba las cosas como si no existieran. El matrimonio con Daniela no tuvo un final feliz, debieron separarse para no seguir lastimándose, los celos fueron el centro de la discusión.

¿En qué pienso?

Pienso en Daniela que se refugió en la casa del lago, y cómo en su adolescencia pasaba los días tumbada sobre el césped con un libro en el regazo. Perdió la inocencia, pero no los sueños, los sueños navegan como los veleros que se balancean a la distancia.

¿En qué pienso? ¿Me preguntas en qué pienso?

Pienso en la vida que nos regala cosas, en tanto nos quita otras.

Lelia Di Nubila

pensamientos

Ciudadanos…?

Hay una pregunta que nadie responde  ¿cuando dejamos de ser ciudadanos para transformarnos en «los otros»?
Nuestra sociedad se divide en los que gobiernan y aquellos que tienen otros ideales o simplemente viven su vida sin importarle los partidos políticos. En que momento se produjo este quiebre?, vaya a saber, nadie se querrá hacer cargo,siempre el culpable es el otro.
Nosotros, «los otros», no tenemos derecho a un buen trato en una oficina del estado, y si somos empleados de ella, pasamos a ser el enemigo al que hay que perseguir y aplastar.
Nosoros «los otros», no tenemos derecho a un empleo, por que no hay presupuesto, pero permanentemente se ven caras nuevas que se integran al ya colapsado estado porque tienen la suerte de estar entre los elegidos.
Nosotros «los otros», no podemos gestionar trámites personales en nuestro trabajo, porque tendremos la mala suerte de que se pierda la documentación, o se traspapele.
Nosotros «los otros», no somos  personas, no tenemos derechos, ni siquiera aquellos que nuestros padres nos inculcaron: el saludo y un «gracias» cuando la opotunidad lo requiera.
Nosotros, «los otros» perdimos la libertad de la palabra sin que se nos juzgue como peligrosos y para mantenernos controlados se hacen correr comentarios de mal desempeño en la función pública, pero siempre por lo bajo, que todos se enteren pero no quede nada escrito.
Si, pertenezco a «los otros», si, sufrí el acoso y la maledicencia, acusaciones que ensuciaron treinta años de trabajo honrado, pero como lo adivinó……..? ¡NO HAY NADA ESCRITO!
Lelia Di Nubila

9 abril 2009

poema

Si supiera…

Si supiera escribir…
Escribiría la historia más triste de mi vida.
Si supiera cantar…
Cantaría la historia más triste de mi vida.
Sería como exorcizar mis demonios.
Librarme de ellos y vivir…
Vivir plenamente…

Pero si me preguntaras,
¿qué cosas no haría si volviera a nacer..?
No lo sé, repetiría mis pasos,
repetiría mis errores.
¿Por qué?
Porque creo en el destino y en la sabiduría de Dios.

*Libro «Reconociéndonos»

poema

Primer amor

Primer amor…
De ilusiones viejas,
y realidades nuevas.
Aquél,
al que se lo tragó el tiempo
y el destino lo ha devuelto.
Dime por cuanto tiempo piensas quedar aquí.
¿No volarás mañana?
¿No correrás al fin?
Dime si tu vuelta es duradera.
¿Acaso hoy..?
¿Acaso siempre..?
¿Acaso nunca volverás a partir..?

* libro «Reconociéndonos»