LUCHA PROFUNDA

Se corresponde con una de las épocas mas oscuras de mi vida, cuando los “ataques de pánico” me consumían…cuando me sentía al borde de la muerte y en la soledad profunda, porque nadie, salvo los profesionales y quien los padece puede comprender. Cuando nuestros seres queridos llegan a cansarse y comienza el fastidio…

poupeedinubila

Respirar profundo y no pensar en nada,
buscar una bella imagen,
concentrarme en ella y olvidar lo demás.

¿Cuántas veces este ejercicio
ayudó a superar mis crisis?

Respirar profundo y no pensar en nada…
Suena fácil, pero no lo es.
La mente se bloquea y no quiere obedecer.

Respirar profundo y no pensar en nada…
Es el momento en que el pánico
dispara la mayor infinidad de pensamientos.
Todos amenazantes.

Respirar profundo, muy profundo y fijar la mente
en esa bella casa en medio del prado.

La casa de mis sueños.
La casa protectora.

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LUCHA PROFUNDA

Respirar profundo y no pensar en nada,
buscar una bella imagen,
concentrarme en ella y olvidar lo demás.

¿Cuántas veces este ejercicio
ayudó a superar mis crisis?

Respirar profundo y no pensar en nada…
Suena fácil, pero no lo es.
La mente se bloquea y no quiere obedecer.

Respirar profundo y no pensar en nada…
Es el momento en que el pánico
dispara la mayor infinidad de pensamientos.
Todos amenazantes.

Respirar profundo, muy profundo y fijar la mente
en esa bella casa en medio del prado.

La casa de mis sueños.
La casa protectora.

Lelia Di Nubila -libro Reconociéndonos

NOCTURNAL

Luna tú,
fiel testigo de amantes solitarios duerme tu cansancio,
velaré por ti desde mi ventana.

Cuidaré tu sueño mientras pienso en él… vagabundo incierto.

Tu rostro de plata tantas veces bañó mi figura
que cual estatua, de plata creí ser.

Duerme tus reflejos descansa tu albura,
no estarás sola, no temas, yo te cuidaré.

En una almohada de rosas reposa tu frente,
con manos de seda yo acariciaré
tus largos reflejos, de plateada luz.
No canses tu cuerpo luna,
tu diario trajín, hoy lo haré yo por ti.

Lelia Di Nubila -libro “Reconociéndonos”

AÑORANZA

Extraño.
Extraño esos bracitos apretados a mi cuello,
extraño esos besos pegoteados,
extraño esas manitas enredadas en mi pelo,
intentando dormir.
Hoy recuerdo esos dulces bebés
y quiero redescubrirlos en los gestos
de estos jóvenes que me rodean.
Son ellos,
con sus mismas fortalezas,
con sus debilidades.
Son ellos,
mis niños…
Que en el fondo del corazón no crecieron.

Lelia Di Nubila -libro Reconociéndonos