Sentimientos

Y va a resultar…

Y va a resultar que yo, que me consideraba buena persona, y que otros también lo hacían, no lo he sido…

¿Fui egoísta y envidiosa? Puede ser… según desde que punto de vista se lo mire. ¿Mi egoísmo tenía una razón de ser importante o simplemente fue un instrumento de defensa?

¿Fui envidiosa porque me molestaba lo que los otros tenían o había demasiada carencia dentro de mí para poder entender?

Y va a resultar que no fui tan buena persona… que no aprendí a aceptar el cariño que me daban, a su manera y con sus dificultades. Era un cariño posesivo, puede ser, pero quien soy yo para juzgar. ¿Qué podía un día abrazarme y otro maltratarme? si, puede ser, pero era cariño… a su manera.

Y pasan los años y aprendemos a juzgar más generosamente. Quizás ya demasiado tarde entendemos que no leímos correctamente, que no apreciamos correctamente, que no eran malos, eran así, y así como yo quería que me aceptaran debí hacerlo también.

Y va a resultar que no fui tan buena persona…

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pensamientos · Sentimientos

Paraguas en el cielo

Vuelan tan lentos como los vientos que los arrastran,

igual que nuestros pensamientos.

Cuando los vientos calman, los pensamientos son tranquilos.

Cuando arrecia la tormenta vuelan tan alto y tan inestables que a veces asustan, asustan e inmovilizan.

¿Hasta donde esos pensamientos pueden ser realidad?

¿Hasta donde son parte libre y cuanto tiene de la tormenta de la ansiedad, del pánico?

¿Paraguas en el cielo o ansiedad controlada?

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Sentimientos

Recuerdos de infancia

Si me remonto a mi infancia, en una casa dónde no faltaban libros y tampoco la libertad para leerlos, me viene a la memoria una niña de apenas ocho años recitando el «Piu Avanti» de Almafuerte y seguramente allí estaba mi madre sonriendo:

¡PIU AVANTI!
No te des por vencido, ni aun vencido,
no te sientas esclavo, ni aun esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y arremete feroz, ya mal herido.
Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
no la cobarde estupidez del pavo
que amaina su plumaje al primer ruido.
Procede como Dios que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza;
o como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua y no la implora…
Que muerda y vocifere vengadora,
ya rodando en el polvo, tu cabeza!

(Pedro Bonifacio Palacios) Almafuerte

Sentimientos

10 de septiembre

Un 10 de septiembre decidiste partir y fue un dolor tan intenso que costó reflotar mi vida. El dolor y el enojo eran un freno potente.

El dolor se fue mitigando y el enojo se disipó, y por esas cosas mágicas de la vida te fuiste acercando.

Los años pasaron y esta fecha modificó su connotación.

El 10 de septiembre ya no es un día de despedida Madre, porque estás aquí, en mi día día.

Hasta mañana…