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Sueños compartidos
En mi familia es común hablar dormido, nos persigue cierto sonambulismo. También «soñar en voz alta», en ese estadio del sueño liviano que nos confunde y no sabemos si lo que estamos viviendo es real o no, si la voz que escuchamos, que suena tan parecida a la nuestra sólo es escuchada por nosotros o hacemos partícipes a los otros.
Un día mi nieta, asombrada con el sueño que había tenido, con mucho entusiasmo comenzó a contármelo. Y, en ese momento, descubrí que disfrutaba de sus sueños tanto como yo, le pasé mi celular y le pedí que me lo grabara para poder compartirlo los mas exacto posible Aquí va el sueño de Abril:
Estábamos en dos cabañas pegadas, «había como seis mil…», encontré una gata igual que la Mimi, parecía perdida, empiezo a jugar y ella me guía hasta un lugar, entro y estaban todos, los tíos, los abuelos, todos .. todos… en una ronda de silla y en el medio sentada como indiecito la tía Vero, todos decían «que lindo bebé» y le tocaban la panza.
Entré escondida, porque con mi papá y mis hermanos estábamos en el lugar y no sabíamos que ustedes también y tampoco sabíamos que la tía esperaba un bebé. Le aviso a mi papá y él vino y se sentó en una esquina sin que nadie se diera cuenta, de pronto habló sorprendiéndolos. Agustín, Mateo y Emma eran mucho más grandes y andaban correteando por ahí.
Me despierto…vuelvo a dormirme y entro nuevamente en el sueño, pero vuelvo a la cabaña y sólo estaban los abuelos y la tía Celia, pregunto y me dicen que fueron al hospital. Nació el bebe al que le pusieron un nombre raro que no recuerdo, pregunté porque se llamaba así y la tía Vero me dijo que era el nombre del hijo de su mejor amiga.
Me desperté nuevamente y volví a dormirme siguiendo con el sueño, los chicos eran más grandes, el bebé también…y yo… tenía como 13 años. Nos fuimos a comer para festejar «el cumple mes» del bebé y decían los chisten de siempre . Los chicos jugaban cada uno por su lado, se cae Emma y nadie hace caso porque estaban todos atentos al bebé.
De pronto escucho Abril, Abril, Abriiiiiiiiiiiiil, pensé que era parte del sueño, me tocan, me doy vuelta y era Santiago que me llamaba para me levante porque ya era tarde…

Soñando en voz alta
Soñar en voz alta es algo que me acompaña hace mucho tiempo. No siempre me escucho, pero cuando lo hago, es un placer escucharme dialogar con aquellas personas que hace rato que ya no están.
Anoche lo hice en una reunión, una divertida reunión con mi tía paterna. Una tía singular porque soy su homónima, porque me costó mucho aceptar el nombre que llevaba hasta que comprendí el significado del mismo. Estaban presentes mi tía, mis primas y yo hablando de historias pasadas…hablando de los últimos días de mi padre.
Esto, sólo puede ocurrir en sueños, porque mi tía partió mucho antes que mi padre, le contaba sobre su enfermedad y de mis conversaciones con él cuando ya estaba muy perdido, y ella me contestaba, si… me contestaba como lo habría hecho ella, con esa personalidad tan especial, tan única, de tía soltera que cobijó a toda la familia y que era su unión. Fue hermoso. Encontré respuestas a ciertas dudas que me acompañaban hace mucho, no se como expresarlo. Fue tan vívido, tan dulce . Fue otro de mis sueños en voz alta…

Historia familiar
Para quienes trabajamos en Genealogía los caminos se abren en muchas direcciones, avanzar en el pasado reencontrándonos con nuestros ancestros y sus historias de vida que de algún modo influyeron en la nuestra y en la de muchos otros, descubrir que ellos fueron partícipes de la independencia de nuestra patria y de sus luchas internas, ver en antiguos documentos «nuestra historia» y también podemos avanzar por senderos de un presente paralelo que desconocíamos total o parcialmente.
En ambos casos el sentimiento es de disfrute.
Los primeros nos llenan de orgullo y en algunos casos dolor por las penalidades pasadas. Los segundos son la alegría del abrazo a la distancia o del encuentro fraterno. Y esos abrazos, esos encuentros no tienen precio, son únicos en si mismo. Poder hablar y reír con aquellos que hasta ayer no formaban parte de nuestra familia, no tiene precio.
Brindo por ellos … por mis ancestros que son las raíces de mi vida y por las familias Mujica y Miranda que hicieron crecer la copa del árbol de mi esposo y mis hijos. Gracias!!

Noche para dos
El humo de los cigarrillos
esfumando nuestros rostros.
Dos tazas de café
separando nuestras manos.
La mesa del bar mudo testigo.
La noche de todos.
Nuestra noche,
primer sábado del segundo mes.
Una remera blanca, pantalón negro fueron testigos de esa…
Nuestra noche…

Tal vez Gustavo
Tal vez un día,
cuando tus ojitos tristes miren hacia atrás,
veas la cara de mamá.
Mamá,
que te quería cada vez más.
Mamá.
Que soñaba tu futuro mejor.
Tal vez un día…
preguntes por ella.
Tal vez un día…
Te conteste yo.
