Buenos Aires- Caminito

Por alguna razón Buenos Aires fue para mi siempre, una ciudad de paso. El año pasado surgió la oportunidad de forma inesperada y decidimos visitar familiares allí.

Pasamos unos días preciosos  recorriendo algunos puntos de la ciudad.

Hoy se lo dedicaré a “Caminito” . Espacio ubicado en medio del Barrio de la Boca, con una estructura única y de un colorido fantástico, un museo a cielo abierto, dónde los artistas exponen y venden en plena calle, mientras algunas parejas con trajes bien tangueros invitan a los turistas a bailar y fotografiarse con alguno de los elementos típicos. “Caminito” y su entorno te transportan a otra época y llenan el alma con su colorido. Es un sitio que nos representa a nivel mundial y forma parte de de las excursiones de turistas de todo el mundo. A la música de los bares y negocios se suma el colorido sonido de diferentes lenguas.

Mi ceibo coral

Hay algo que me pasa cada vez más seguido y es que no puedo entender a las personas que se comportan como vándalos.

¿Por que  un árbol que te brinda sombra  y en la belleza de su floración se cubre de un halo coral puede llegar a molestar como para prenderle fuego?

Mi ceibo coral, hermoso, rozagante, erguido en mi vereda como el gran vigía luego de que la tormenta hiciera estragos con el lapacho gigante, una noche ardió junto con las ramas del lapacho y la palmera emplazada muy cerca. Fue tanta la impotencia que sentí esa noche mientras hablaba con la policía y los bomberos trataban de apagar el fuego. No entendía el motivo y sigo sin entenderlo aún hoy cuándo lo miro elevar sus brazos quemados hacia el cielo tratando de lucir la mitad de su fronda verde.

Mi hermoso ceibo al que cuidé a partir de un pequeño plantín y me regaló años de belleza, me mira con tristeza preguntándose ¿por qué?

Pidiendo ayuda

Siento el peso del mundo cargado en mis espaldas. Suena una música relajante que me acompaña, pero no es suficiente, mis preocupaciones, y aquellas otras que sumo porque forman parte de mi entorno familiar, duelen. Y cuándo digo duelen es literal, mi esqueleto duele en casi toda su extensión. Sé que debo relajarme y que lo que deba pasar, pasará y sino es así aprenderé a sobrellevar. ¡Pero que difícil es concientizarme!

Ángeles que me guardan, mi seres queridos que partieron, necesito un abrazo desde el infinito. No me abandonen.

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Sentimientos

Un buen día puede truncarse cuando alguien, sin merecerlo, te ataca con frases hirientes. Duele, puede producir un daño físico, pero en lo más profundo de nuestro ser sabemos que es injusto.

Hay dos salidas, defenderse o callar. ¿Cómo defenderse cuándo la otra persona no escucha? Duele. Solo queda callar y confiar que hicimos lo mejor que pudimos y con suerte se dará cuenta. Si no es así, ofrecérselo a Dios, que él todo lo comprende. Señor en vos confío.

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