poema

POEMA XLIX

Dame la mano,
corramos a un tiempo,
fuguémonos del mundo por un día.

Vivamos sin distancias ni relojes,
sin demoras y retrasos.
Vivamos simplemente, vida mía.

Dame la mano,
ven a mi mundo rodeado de “te quiero”
cargado de ensueños.
No demores,
el tiempo corre…
La vida pasa…

Lelia Di Nubila – libro «Reconociéndonos»

428366_326978817419343_1826700770_n

poema

Padre

Tus ojos cansados de ver tantas veces cosas,
que no querías ver.

Tu paso lento y a la vez pausado,
como si te costara esfuerzo arrastrar el volumen de tu cuerpo.
Tu cachaza provinciana, esa,
que trajiste desde la cuna.

Y tu infaltable humor,
hasta en los momentos más duros.

Esos arranques de furia que muy pronto se apagan.

Toda esa sarta de cosas que cuanto te veo,
se resume en un: “¡Papá!”.

Lelia Di Nubila -libro «Reconociéndonos»

Salva.1

poema

Hijo mío

Te sueño.
Te presiento.

Tú río de sangre se agitará en mi seno.
Tú pequeña forma humana,
se acurrucará en mí ser.
Tu futuro de hombre,
se gestará en mis entrañas.
Tu mundo, nacerá de mi mundo.

Mis manos acariciarán tus noches de fiebre.
Mi sueño velará tu sueño.
En las noches de insomnio cuidaré tu sueño angelical.

Lelia Di Nubila -libro Reconociéndonos

poema

Hijo

Hoy,
cuando la noche inunda mi ser,
te pienso.

Observo una rosa que ayer fue pimpollo,
sus cálidos pétalos,
dándose a la vida en cada centímetro
semejan mi ser en entrega amorosa.

Miro la noche a través de la ventana,
la primavera se mezcla en mi sangre.
Mis venas palpitan la ilusión de tu nombre.

Las opacas caras que rodean mi noche,
parecen borrarse en disimulado escape.
Te estoy soñando, hijo mío.

Tu cuerpo pequeño,
de carnes rosadas;
tus ojos auténticos,
sin contaminarte del odio reinante.

Te quiero, pequeño,
te siento en mi sangre aunque pasen años,
sin poder conocerte.

Tu ser ya palpita en mis entrañas
aún sin florecer.

Te tengo conmigo, pequeño diablillo.
Tus ojos en mis ojos, tu boca en mi boca,
tu sangre en mi sangre, tu ser en el mío.

Te tengo en cada instante de mi duro vivir.
Te canto por las noches.
Te arrullo por las mañanas.
Te siento todo el día.

Lelia Di Nubila  -libro Reconociéndonos

poema

Para imaginarte a ciegas

Tras el humo gris del cigarrillo
quisiera descubrir tu rostro.
Apagar en tu boca mi incontenible sed.
Reflejarme en tus ojos,
y en su lenguaje, comprender todo aquello
que tu boca calla.

Quisiera recorrer con mis manos,
con el ademán del ciego,
tu rostro querido.
Y con los ojos muertos
vivirte con el alma toda.

Quisiera imaginarte
con el simple roce de nuestra piel…

Y en mi invalidez,
sentirme guiada por tus fuertes brazos
que oprimen sin dañar.

Lelia Di Nubila – libro «Reconociéndonos»