poema

Poema LVII

La noche te recuerda,
el día también.
Eres la sombra de algo inalcanzable,
lo definitivo.

Sé que te quiero,
pero amo lo ausente.

Sé que te extraño,
pero extraño la nada.

Eres fantasma de algo que sueño.
Eres TÚ, todo y nada,
pronombre de lo imprevisible.
Sólo sé que te espero

Lelia Di Nubila-libro Reconociéndonos

poema

Insomnio

Sueño,
que te has ido por laberínticos caminos vuelve a mí.
Me encontrarás inmersa entre las sábanas,
dispuesta a abrazar tu dulce inconciencia.

¿Por qué quiebras mis tranquilas noches,
con tensos insomnios que a nada conducen?

¿Por qué tu tierno abrazo no vence mis párpados
cansados de esperar?

Sueño, ven a mí…
Cansada de esperar por ti,
atino sólo a escribir, ilusiones tontas que la soledad provoca.

Sueño, ven a mí…
Espero tu llegada.
¿Por qué..? ¿Para qué..?

No quiero pensar.
¡Ven pronto, ven!

Lelia Di Nubila -libro «Reconociéndonos»

Genealogía · Origen Famiglia Di Nubila

Mi bisabuela paterna

.Maria_Filomena_Martino_large

Casi siempre ocurre que mientras investigamos nuestros ancestros hay una bisabuela que nos esquiva. Encontramos documentación de casi toda la familia pero ella se mantiene «difícil».  María Filomena Martino así lo hacía, tenia información aportada por familiares hasta que hace un par de días, gracias a Ancestry, ubique su defunción.

Imagino que debía ser una mujer fuerte y sufrida como todas aquellas que vivían en el sur  de Italia. Nació y vivió hasta su muerte en una comuna asentada en los Apeninos, Palmira (hoy Oppido Lucano) en el centro de la Basilicata. Tuvo doce hijos, algunos muertos al nacer, otros a los que sobrevivió y cuatro que decidieron partir para «la América», uno de ellos Giuseppe, mi abuelo, a quienes nunca volvió a ver…

Mi abuelo apenas tenia 5 años cuando falleció su padre, y había dos hermanos más pequeños.

María Filomena me gustaría conocer mas sobre tu vida…

Lelia Di Nubila

poema

Muerte Blanca

Luna que cabalgas esos cielos inmensos,
¿no viste a mi pequeño, sentado frente a Dios?

Su carita dulce, sus ojitos alegres,
¿no miraron tu albura
con ilusión de volver?

Se me ha perdido mi niño… luna,
ayúdame a encontrarlo.
Se me ha perdido mi ilusión… luna,
ayúdame a buscarla.

Quizás, en tu paseo por el infinito azul
veas mi ensueño caminar por luz.

Guárdame el secreto y ayúdame
se me ha perdido mi sueño.
Con su cunita de plata, sus pañales de nubes,
el oro de sus cabellos…

Se me ha perdido un ángel.
¿Cuándo lo encontraré?

Lelia Di Nubila – libro «Reconociéndonos»